

EL SIGLO XVIII. La crisis de Antiguo Régimen
El S-XVIII es un periodo de cambio. El Antiguo Régimen compite con una nueva sociedad, impulsada por la burguesía, que anhela participación política y reconocimiento. Un siglo donde aflorarán unas nuevas ideas al amparo de la Ilustración y que provocará cambios a lo largo de todo el planeta.
En España la llegada al trono de los Borbones y su programa absolutista chocará con los deseos de cambio y progreso.

La época de las revoluciones liberales 1789-1871
Durante la primera mitad del siglo XIX se extendieron por Europa las revoluciones liberales, cuyo referente era la Revolución francesa de 1789.
Estas revoluciones supusieron el fin del absolutismo y de los privilegios estamentales, así como la construcción de una nueva sociedad basada en la igualdad de los ciudadanos ante la ley.
El nuevo sistema político se fundamentó sobre una Constitución legitimada por la soberanía nacional (derecho al sufragio).
El liberalismo también defendía el derecho de los pueblos a constituir un Estado propio. De este modo, la desmembración de los viejos Imperios dio lugar al surgimiento de nuevos Estados.

El Origen de la industrialización
La Revolución Industrial se inició en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII y se difundió por Europa y Norteamérica durante el siglo siguiente.
La nueva industria, que se basaba en la mecanización de la producción, las innovaciones técnicas y el sistema fabril de producción, provocó un fuerte crecimiento de la producción de bienes.
La industrialización fue acompañada de una nueva organización de la economía (el capitalismo) y transformó la sociedad. El éxodo rural provocó el crecimiento de las ciudades, donde se desarrollaban las nuevas actividades industriales.
Dos nuevas clases sociales vertebraron la sociedad capitalista: la burguesía, que poseía capital para invertir, y el proletariado, que trabajaba en las fábricas.